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Caso Candela. Una hijadeputez, de la que no se podían Privar


Qué gran victoria de los medios, la sociedad movilizada y los artistas hubiera sido el hallazgo de la niña Candela con vida. En ese sentido habrían sido los titulares de hoy. No hubiera sido un éxito de la fiscalía, o de la decisión política del Ministerio de Seguridad Bonaerense, ni la actuación de la policía. Lamentablemente, esta chiquita de 11 años fue encontrada asesinada.

Supongo que babeante de emoción especulativa la periodista María José Lucesole, logró poner en tapa de La Nación, un análisis de este caso tan triste con el párrafo: “A dos semanas de la felicidad de los buenos resultados en las primarias de la provincia de Buenos Aires, el gobernador Daniel Scioli se encontró, otra vez, con la dura realidad de la inseguridad.” Una hijadeputez, de la que no se podían privar.

El diario Tiempo Argentino reproduce hoy una entrevista que su directorRoberto Caballero, le hizo en el programa de radio Mañana es Hoy, emitido por Radio Nacional, al ex ministro de Seguridad bonaerense León Arslanián. Hay un párrafo que vale la pena subrayar. “En esta oportunidad en particular, creo que con buen criterio, el gobierno de la provincia de Buenos Aires le dio al tema el tratamiento de un secuestro extorsivo. Esto implica haber puesto todos los recursos policiales, logísticos, de telecomunicaciones, etcétera, al servicio de la búsqueda. Y de hecho, ha sido intensa la actividad policial desplegada. Lo que no me parece, justamente porque contradice los protocolos en la materia, es que sea conveniente la sobreactuación mediática y el uso en exceso de los medios de comunicación, así como la teatralización alrededor de esta cuestión.” “Una de las particularidades que tiene el tratamiento de los casos de secuestro extorsivo es evitar toda filtración de información, evitar sacar la noticia en los medios, quitarle cualquier presión a los captores o secuestradores”

Arslanían se refiere con muy buen criterio, (y es palabra calificada) a la desmesura que la cobertura mediática (los canales de noticias 24 horas) imprime sobre estos casos y elípticamente sugiere que las autoridades, por esa misma presión, sobreactúan. El fiscal de la causa Federico Nieva Woodgate dando notas a cada rato como si se tratara de un Reality. El propio Gobernador Scioli y el Ministro Casal conteniendo a la madre en el momento en que reconocía el cuerpo de su hija. La necesidad (impuesta por los medios) de formar un comité de crisis como si se tratara de un desastre natural, cuando, aún por doloroso que sea, en principio se trata de un secuestro extorsivo, donde se supone que las autoridades correspondientes y los funcionarios policiales tienen las herramientas y procedimientos ordinarios para actuar.

El ejército de movileros, apostados frente a la casa, en el lugar donde la hallaron sin vida, en el cementerio y en la fiscalía sale al aire cada cinco minutos y tiene la necesidad de decir algo. No importa que. Y la gente, que ama estar en la pantalla también quiere ser protagonista de una historia dramática, horrorosa y fatal, como si se tratara de la filmación de una novela. La realidad es más cruda y más simple. Una niña de 11 años fue asesinada. De nada servirá intentar persuadir a la turba enardecida que pisotea otras tumbas y se lleva por delante el féretro en pleno entierro de la chica. Los movileros avanzan a fuerza de codazo y patada limpia para tener el mejor lugar frente a la tragedia. Los camarógrafos ponchan un primer plano de la madre o la carita de una compañerita. Todo vale. Hay millones mirando y hay que competir por la cobertura más patéticamente atroz.

Que dolor. La muerte de esta niña, y los muchos malparidos que comen de la carne de un cadáver fresco.
Tomada del Blog El Parlante
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Por: Radio SUR

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