n

n

“A mi hijo lo lincharon en el piso y después lo balearon como a un perro”

Investigan a un policía por caso de “gatillo fácil”
El fiscal Pedro Caballero investiga a un oficial por posible exceso en la legítima defensa. El caso sucedió la semana pasada. El cuerpo de un joven que habría intentado asaltarlo tiene 4 impactos de bala, y signos de haber sido golpeado. Su familia denuncia que fue “linchado”.

La muerte de Ezequiel Barraza (20) pasó casi inadvertida entre la docena de homicidios cometidos en Córdoba la semana pasada. De acuerdo con la versión oficialmente brindada por la Policía, en la madrugada del lunes 24, en una esquina de barrio Primero de Mayo el chico fue abatido por un disparo efectuado por el oficial de la fuerza que se encontraba de civil, Pablo Daniel Albares, al que habría querido asaltar mientras estaba en un auto con su novia. Según el mismo relato, Ezequiel recibió un disparo en el abdomen, que le causó la muerte horas después. Hasta ahí, un caso de legítima defensa.
Pero el cuerpo de Barraza tiene –de acuerdo con fuentes judiciales– cuatro impactos de bala (la familia contó seis) y signos de haber sido brutalmente golpeado. Por ello, el fiscal de la causa, Pedro Caballero, pasó a investigar un posible caso de “gatillo fácil”, y decidió apartar a la fuerza de seguridad provincial de la investigación, que ahora quedó a cargo del Centro de Investigaciones Criminales, de Policía Judicial. También imputó al oficial por el delito de homicidio. Mientras tanto, trata de reunir las pruebas para saber qué pasó: si fue un caso de legítima defensa, un exceso en esa defensa (que constituye un homicidio culposo), o en realidad un homicidio simple.
En tanto, las versiones que circulan en el barrio le agregan un condimento mucho más salvaje y oscuro a la muerte del joven. “Mi hijo fue linchado. Lo reventaron a patadas en el piso y después lo balearon”, sostiene Silvia Fernández, madre del muchacho que vivía en Villa Beodo, una barriada del Este de la ciudad, pegada al barrio donde sucedió el hecho. Barraza quedó tirado en la esquina de  Callao y Medrano, frente a la casa de la novia del oficial que le habría disparado. En diálogo con El Argentino, una vecina del lugar que prefirió no identificarse contó lo siguiente: “El chico estaba en el piso y pedía agua. Estaba esposado y lo pateaban. Le decían ‘tomá agua, hijo de puta’. Los que le pegaban era cuatro o cinco”.
En base a las fotografías del cadáver –a las que este diario pudo acceder– los abogados querellantes Diego Larrey y Marcelo Mas Bonaudi creen que Ezequiel recibió golpes y al menos tres disparos estando en el piso. “Nosotros contamos seis orificios. Pero hay tres que claramente ingresaron en su espalda. Tiene uno en cada glúteo, y posiblemente uno en la espalda”, dijeron los letrados. Los que resultaron mortales, según el fiscal, ingresaron en la ingle y en el abdomen. “Ezequiel tenía la boca reventada, moretones en los brazos, raspones en la cara y en la cabeza. Tiene los testículos lastimados, y lo más llamativo: las uñas de las manos arrancadas hacia atrás, lo que indica que fue arrastrado por el suelo cuando intentaba defenderse”, especulan los querellantes.  
Según confirmó Caballero, los testimonios que dan cuenta de un posible linchamiento todavía no obran en la causa. “No descarto que las heridas se puedan haber producido al caer de la moto –dijo–. Pero sí confirmo que fue multibaleado por el policía. Una persona instruida en el uso de armas, como se supone de él, no puede actuar de esa manera”, agregó.

La escena del crimen
Lorena Barraza es la hermana mayor de Ezequiel, y enfermera en el hospital San Roque. “Yo pude recabar mucha información. Según me dijeron, mi hermano estuvo tirado cerca de una hora en la esquina de Callao y Medrano. Después los familiares del policía echaron agua y limpiaron la calle. Querían borrar todas las pisadas que habían quedado alrededor del charco de sangre que dejó mi hermano”, contó Lorena. Para los querellantes, la alteración de la escena del crimen es evidente: “La moto donde se trasladaba Ezequiel no estaba caída, sino estacionada en la vereda. El auto donde supuestamente estaban el policía y su novia, también había sido removido. También sabemos que el primero en llegar fue un comisario, y no el servicio de Emergencias 107”, dijo Larrey.
“Nos provocan”
“Si a mi hijo lo hubieran dejado vivir, yo podría ir a visitarlo a la cárcel, al menos. Habría sido juzgado por el daño que hizo, pero estaría vivo. Pero no, lo mataron como a un animal. Me dejaron sin nada. Ahora yo quiero que esa justicia que debía juzgar a mi niño, castigue a los culpables”, reflexiona Silvia, y llora.
En una esquina de la Manzana 17, de Villa Boedo, sus amigos levantaron una gruta en su honor. Allí dejaron cartas, fotos, una canción, velas, una botella de Frizee de uva, y un parche de Belgrano. “El otro día pasó un móvil de la Infantería y nos tiraban piedras con una gomera. Hace eso para provocarnos, para que reaccionemos y ellos poder reprimir”, dice uno de los amigos de Ezequiel.  En la última semana, los allegados de Barraza cortaron en dos oportunidades la avenida Circunvalación, en reclamo de justicia. En la segunda oportunidad, según denuncia, un policía les advirtió: “Quédense piolas o van a terminar como su amigo”. Por estas cosas, la querella exige que el oficial sea detenido. “Siempre que hay un policía implicado, existe riesgo procesal”, sostiene Larrey.


Publicado por Infonews, 2 de Abril de 2014: http://www.infonews.com/2014/04/01/sociedad-132477-gatillo-facil-a-mi-hijo-lo-lincharon-en-el-piso-y-despues-lo-balearon-como-a-un-perro-linchamientos.php 
Llevalo a Google+

Por: Radio SUR

    Opiná / Blogger
    Opiná / Facebook

0 comentarios:

Publicar un comentario